Investigadores del British Antártida Survey identificaron los primeros casos de gripe aviar en aves marinas de la Antártida. Esta confirmación generó preocupaciones sobre la posible propagación de la enfermedad en densas colonias de aves y mamíferos en la región.
"Los cuerpos sin vida fueron registrados en los últimos semanas en un proceso que es paulatino pero sostenido, de los cuales más de 30 dieron positivos al virus (influenza aviar) y otros presentan los síntomas", explicó el director de fauna y flora local.
Alrededor de 200 ejemplares fueron encontrados muertos en Tierra del Fuego, Santa Cruz, Chubut, Río Negro y en localidades bonaerenses. Especialistas ofrecieron respuestas para comprender el fenómeno.
El servicio de salud recordó que "ante la presencia de animales silvestres, como aves y lobos marinos enfermos o muertos, no acercarse y evitar el contacto directo".
El Senasa conformó, junto al gobierno provincial y el municipio de Río Grande, un comité de seguimiento para el desarrollo de las tareas de control y contención en la zona afectada.
Dos fueron correspondientes de aves de traspatio en Buenos Aires y Santa Fe, mientras que los dos restantes fueron detectados en aves de corral en Lobos y Villa Tulumba.