
Para cientos de jóvenes que cada año parten desde Tierra del Fuego rumbo a Córdoba para cursar sus estudios superiores, el desarraigo no solo es geográfico y emocional, sino también un desafío financiero mayúsculo. Sostener la vida universitaria en "la Docta" demanda una ingeniería económica familiar rigurosa, donde la distancia, el alquiler y los aranceles imponen pisos cada vez más altos para los hogares de Río Grande, Ushuaia y Tolhuin.

