A lo largo de 2025, los combustibles acumularon un incremento de más del 40%, con subas que superaron a la inflación, en torno al 30%, y respondieron tanto a factores locales como internacionales.
El alza en los surtidores ocurre a pesar de que el Gobierno decidió volver a postergar la entrada en vigencia del aumento del impuesto a los combustibles.