El submarino argentino sucumbió el 15 de noviembre de 2017 a la altura de Comodoro Rivadavia, cuando regresaba desde Ushuaia hacia la Base Naval de Mar del Plata.
El 15 de noviembre de 2017 la nave desapareció de los radares en las profundidades del Atlántico Sur. Las actuaciones de los mandos superiores de la Armada derivaron en juicios penales y sanciones militares.