Los disturbios comenzaron durante la tarde y se prolongaron por más de dos horas en distintos sectores cercanos al Congreso.
Durante los enfrentamientos, grupos de manifestantes arrojaron piedras, botellas y otros objetos contra las fuerzas de seguridad, mientras que la Policía respondió con camiones hidrantes y gases lacrimógenos para intentar dispersar a quienes permanecían en el lugar.









