Inflación y salarios: más del 50% de los hogares se endeuda para llegar a fin de mes

Un informe de Zentrix revela que el 56,4% recurrió al crédito para cubrir gastos básicos y que la mayoría ya tiene dificultades para pagarlo.
NACIONALES23/03/2026El Glaciar TDFEl Glaciar TDF

Más de la mitad de los hogares argentinos se vio obligada a recurrir al crédito en los últimos seis meses para afrontar gastos básicos como alimentos, servicios, alquileres y tarjetas, en un contexto donde los ingresos no alcanzan para cubrir el mes completo.

Según el informe Monitor de Opinión Pública (MOP) de la consultora Zentrix, el 56,4% de los hogares tomó deuda recientemente y, dentro de ese grupo, casi 9 de cada 10 ya enfrenta dificultades para cumplir con esos compromisos.

Lejos de estar asociado a decisiones de inversión, el financiamiento se destina principalmente a cubrir necesidades inmediatas. El relevamiento muestra que el 83,9% de los encuestados considera que su salario no le gana a la inflación y más de la mitad de la población no logra llegar al día 20 de cada mes.

En este escenario, los préstamos se concentran en gastos cotidianos, pago de tarjetas y cancelación de otras deudas, lo que evidencia que el crédito dejó de ser una herramienta para generar ingresos futuros y pasó a cumplir una función de subsistencia.

Desde la consultora advierten que este proceso refleja un mecanismo de ajuste en los hogares que se desarrolla en etapas: caída del poder adquisitivo, dificultades para sostener el consumo mensual, recurso al endeudamiento y, finalmente, creciente incapacidad para afrontar esas obligaciones.

La brecha entre la inflación oficial y el bolsillo

El informe también pone el foco en la percepción sobre las estadísticas oficiales. Un 65,8% de la población considera que los datos de inflación publicados por el INDEC no reflejan el impacto real en su vida cotidiana.

Según el estudio, no se trata solo de una discusión técnica, sino de una brecha cada vez más evidente entre el indicador oficial y la economía que experimentan los hogares. La pérdida de poder adquisitivo y la dificultad para cubrir gastos básicos erosionan la credibilidad del dato.

A esto se suman cuestionamientos más amplios, como la posible influencia política en las estadísticas y la percepción de que las canastas utilizadas no representan con precisión el consumo real.

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